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La arquitectura de Barcelona ha sido fuertemente influenciada por el trabajo del arquitecto Antonio Gaudi, y una de sus creaciones más impresionantes es el templo de La Sagrada Familia, cuya construcción se inicio en 1882.
Un año después de su inicio, Gaudi se convirtió en el director del proyecto, posición que ocupo por más de 40 años, hasta el momento de su muerte en 1926. Hasta la fecha, los trabajos de construcción han continuado, teniendo en cuenta el plan general y los diseños realizados por Gaudi.
Su estilo muestra elementos modernistas combinados con el estilo Gótico, representados de manera importante con rosetones, arcos, portales triples y esculturas arquitectónicas. Este es el monumento más visitado por los turistas en la ciudad de Barcelona, y se le cataloga como la obra más popular de la arquitectura universal, y que sobrevivió la guerra civil española.
La planta gótica de la basílica es en forma de cruz latina, con cinco naves en sentido longitudinal, tres de ellas en el crucero; con girola y con ápside, que es muy amplio y contiene siete capillas así como dos escaleras junto al deambulatorio. Un claustro exterior rodea el conjunto. Las capillas se consagrarían a las virtudes teológicas (fe, esperanza y caridad), el bautismo, la penitencia y los gozos de San José.
La iglesia tiene 3 fachadas y cada una de ellas esta dedicada a ilustrar de una manera didáctica y comprensible, los misterios del nacimiento, pasión, muerte y resurrección de Cristo. Gaudi le dio una dimensión gigantesca al proyecto, diseñando la fachada del nacimiento antes de detallar el conjunto en su totalidad. Se valió de esculturas corporales, acompañadas de elementos más esotéricos como números, símbolos y animales.
Antes de morir atropellado por un tranvía, dejó culminada la fachada del nacimiento y se impuso la tarea de dedicar esta inmensa superficie épica a la vida del niño Jesús, a través de la evocación de episodios concretos. Al mirar la fachada vemos 3 grandes portales que son Esperanza, caridad y fe. En la parte alta aparecen grandes esculturas de los apóstoles, que enmarcan estos portales. La piedra le da unidad al proyecto, y fue el material de base para plasmar la fachada del mundo religioso.
El conjunto de torres cuenta con 18 unidades, una que representa la virgen, otra a Cristo, una por cada apóstol y una por cada evangelista. Tienen 102 metros de alto y se verán cortas ante la torre mayor que tiene 178 metros de alto, coronada en lo alto con la cruz típica gaudiniana. Gaudi pensaba situar en el interior de estas torres, unas campanas con un diseño tal, que pudieran ser accionadas simplemente por la fuerza del viento.
La iluminación natural es un ingrediente importante y presente en todo el recorrido dentro de la iglesia, y que se destaca a través de vitrales, ventanas tipo roseton y arcos ojivales. La iluminacion integra el paisaje y modela la escultura, aunque Gaudi no pretendía introducir muchos contrastes de color, según se manifiesta en sus diseños.
Al visitar el museo que se encuentra en el mismo edificio, podrá apreciar el proceso constructivo del templo y contemplar todos los dibujos y maquetas que realizó Gaudi. Los artistas que trabajan actualmente sobre la piedra, están creando elementos diseñados con anterioridad, y que se integran de manera espectacular al templo y su estructura.
Es imposible resumir en una página el significado y majestuosidad de esta gran obra de la humanidad. Solo visitándola y sintiéndola se puede apreciar la verdadera magnitud de este proyecto y la creatividad única de Antonio Gaudi. El final del proyecto se ha proyectado para dentro de 30 años.
Por Adriana Escobar |