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Gracias al uso de películas plásticas y metalizadas, las nuevas ventanas son más resistentes a vientos fuertes e impactos, filtran los rayos solares y pueden reemplazar el aire acondicionado. Así funcionan.
Las películas plásticas y metalizadas (con aluminio) les han entregado a los vidrios cualidades que están acordes con las necesidades de seguridad, ahorro de energía y protección de los usuarios. Desde entonces, pueden seleccionar las ventanas no sólo por sus características estéticas.
Las ventajas de los nuevos vidrios laminados incluyen la resistencia a vientos fuertes, la posibilidad de crear ambientes más confortables y reducir el gasto eléctrico. Así por ejemplo, algunas empresas especializadas han presentador las primeras láminas que son espectro-selectivas. Compuestas por varias capas de materiales plásticos transparentes y metalizados, estas pueden reflejar o absorber diferentes niveles del espectro solar.
Según Aldo Pellicce, experto en la materia, la película bloquea el 94% de los rayos infrarrojos y el 99% de los rayos ultravioleta. Entonces, al unirse a cualquier cristal, contribuye a reducir el calor en las habitaciones, al tiempo que preserva los colores de muros y muebles, y evita enfermedades relacionadas con la exposición solar en la piel y los ojos.
En este caso, la película además baja los costos de operación del aire acondicionado y permite que penetre más luz natural, por lo que se reduce el uso de luces internas y el consumo de energía eléctrica. También existen vidrios que incluyen una capa ‘hidrofílica exterior’, la cual reduce la resistencia del agua y el polvo sobre su superficie. En este caso, además de evitar los daños por acumulación de suciedad, también reduce la frecuencia de limpieza de las ventanas.
Contra huracanes
La protección sigue siendo uno de los principales objetivos de las películas para recubrir los vidrios. Esta propiedad toma más relevancia en lugares, como el Sur de la Florida, donde los inmuebles están expuestos a fenómenos naturales que exigen una preparación adecuada.
El costo de una ventana rota durante un huracán puede ser más elevado que el de simplemente reemplazarla. Cuando un viento fuerte rompe un vidrio, también compromete la integridad estructural del hogar: un cambio repentino de la presión del aire en el interior de una casa permite que el techo sea desprendido por la tormenta.
Una ventana rota también permite el ingreso de brisa y agua marina, que causarán daños irreparables dentro de la construcción. Incluso, después del paso del huracán Andrew por el Sur de la Florida en 1992, los investigadores determinaron que la mayoría de daños materiales fue causada por los pequeños objetos que viajaban junto a los fuertes vientos.
Según la empresa Toolbase, la principal ventaja que ofrecen los vidrios laminados está en resistir vientos fuertes e impedir la dispersión de trozos ante el choque de proyectiles. En este caso, los cristales son recubiertos con películas plásticas, en silicona y aluminio: aunque pueden romperse o sufrir daños, los fragmentos de vidrio tienden a adherirse a las capas plásticas y permanecer en su lugar.
Al final, las nuevas propiedades de estas ventanas se traducen en un menor costo para los usuarios, que no tendrán que cambiar los vidrios cada año, ahorrarán energía eléctrica en sus hogares y, más importante, tendrán la tranquilidad de no sufrir costosos daños materiales por las inclemencias del clima.
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