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04.05.2007 |
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Seguramente, ninguna persona se ha escapado de ponerse una máscara sobre su rostro, alguna vez en su vida. Las máscaras han sido parte de la historia y de todas las culturas; tienen la magia y el poder de transformar a la persona que las utiliza, pero al mismo tiempo tiene la capacidad de crear un contacto con su yo interno y generar sensaciones de libertad extraordinaria, aislándolo de sus formas externas habituales.
Encontramos máscaras con diferentes usos y funciones en el entorno cultural, usos religiosos, sociales, festivos y teatrales, entre otros. El significado que ofrece el diccionario se queda corto ante la magnitud de expresiones culturales y sus interpretaciones. Es mucho más que cubrir la cara de quien la está utilizando y comunicar una entidad diferente de la propia.
 El origen de estas caretas y sus usos se remonta a los rituales religiosos, en los cuales los pueblos antiguos las utilizaban para representar seres de la mitología, deidades o espíritus, cada uno con significados diferentes. Sus figuras y formas varían, algunas representaban animales en los rituales con el fin de asegurar el éxito en la caza.
En el mundo entero podemos encontrar innumerables máscaras con diferentes colores, formas y figuras. Además, de una incalculable riqueza en los materiales utilizados en su fabricación, van desde huesos, plumas y madera, hasta piedras preciosas, metales, conchas, pieles, entre otros.
Todo de acuerdo con los recursos disponibles de cada región, la filosofía de cada cultura, la época de desarrollo, las expresiones religiosas y sus significados espirituales. Por lo tanto, las máscaras son una de las expresiones más antiguas inventada por el hombre.
Por Paula Franco. |
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Última modificación ( 04.05.2007 )
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