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Los incrementos de las alzas en el costo de energía y vivienda han afectado al consumidor y ocasionado uno de los cambios más notables de los últimos años: Un recorte en gastos a discresión y la compra de artículos de lujo que hasta ahora habían sido los más apetecidos por el consumidor americano.
En medio de la prosperidad de la última década, la mayoría de los americanos no dudaron en gastar hasta $4 dólares por una tasa de café o $400 por una bolsa de moda. Tiendas como Starbucks., Whole Foods Market y William-Sonoma, Inc. “operador de Pottery Barn y sus tiendas de artículos de cocina- se expandieron para atender las aspiraciones de la clase media.
Ahora estas tiendas comienzan a sentirse afectadas por las nuevas elecciones y prioridades de este mismo consumidor. Durante las últimas semanas, Starbucks, Whole Foods, Williams-Sonoma y la fábrica de Botes Brunswick Corp., han reportado cifras de ventas desalentadoras ocasionando la devaluación de sus acciones. Restaurantes con un enfoque en el consumidor de clase media también han comenzado a notar una disminución en sus niveles de ventas.
Evidencia acumulada apunta a precios que superan los $3 dólares por galón de Gasolina como el mayor culpable -de acuerdo a datos proporcionados por el gobierno federal. “El consumidor está gastando una gran parte de su dinero en gasolina”, afirma el director ejecutivo de Burnswick Corp., Dustan McCoy. “Las personas que compran botes no manejan autos compactos; ellos manejan vehículos de lujo, camionetas o autos deportivos.”
Wendy Liebman, presidente de la firma de consultores WSL Strategic Retail, en Nueva York, ha encontrado evidencia, a través de sus investigaciones de mercado y una encuesta a 1,500 consumidores, de un cambio más abarcador y generalizado en el comportamiento del consumidor americano.
Después de una década en la que la mayoría modificaron sus gustos hacia productos mejores, más caros, o más lujosos; muchos ahora están recortando gastos. Las personas con menores ingresos están cambiando sus hábitos comprando en tiendas de descuento como Dollar Stores y súper tiendas; mientras que personas de clase media han comenzado ha comprar en almacenes de cadena y tiendas especializadas.
Aún más sorprendente es la evidencia de personas con un nivel de ingresos de $75,000 anuales que también están cambiando sus hábitos. Sus respuestas en la encuesta realizada se asemejaron más a las de personas con un menor nivel de ingresos que a las de personas con riquezas substanciales.
Los gastos más comúnmente recortados fueron accesorios de moda, ropa, artículos decorativos para el hogar, artículos electrónicos y entretenimiento. “Las personas están estableciendo prioridades antes de salir a gastar su dinero en artículos de lujo.” Afirma Kathy O"Malley, gerente de Fairlane Town Center Mall en Dearborn, Michigan.
La duración o profundidad de este nuevo comportamiento del consumidor es objeto de observación y preocupación de economistas expertos y administradores de tiendas. Durante el último año, tres cuartas partes de la expansión económica del país fueron generadas por un aumento en gastos por el consumidor.
Por ahora, este comportamiento está afectando particularmente a la clase media del país. Los consumidores más ricos continúan gastando en productos de lujo y el consumidor más pobre, afectado por la escalada en los precios de vivienda y energía, ya había recortado sus gastos. Esto se ha hecho evidente el las últimas cifras de ventas reportadas por Wall-mart Stores Inc, y otras tiendas similares.
Cualquier empresa enfocada en este segmento del mercado podría verse forzada a replantear sus estrategias y disminuir sus expectativas -por el momento. Ejecutivos en tiendas como Wall-mart y Whole Foods se han comunicado con sus inversionistas y en algunos casos están reduciendo sus precios para competir con otros segmentos del mercado. Restaurantes como P.F Changs China Bistro, Applebees Internacional Inc, y Cheesecake Factory han hecho lo mismo y han anunciado a sus inversionistas que la industria de Comida Casual experimenta su peor momento desde 1991 cuando se vio afectada por la Guerra del Golfo y el inicio de una recesión.
Las alzas en los costos de vivienda también han afectado el comportamiento del consumidor. Con un mercado inmobiliario activo los dueños utilizaron sus viviendas como un fondo de ahorros, en ocasiones extrayendo efectivo a través de la venta o refinanciamiento de vivienda y utilizando el dinero para la compra de artículos de lujo. Pero con los precios de vivienda estables o disminuyendo en algunos sectores del mercado ya los dueños no pueden extraer dinero en efectivo de sus viviendas para financiar este tipo de gastos.
La asociación de constructores de vivienda anunció a mediados de Agosto que el nivel de confianza de sus miembros alcanzó su menor nivel desde el año 1991. Esto afecta a los dueños de vivienda, y también a tiendas con un enfoque en artículos para la construcción, mejoras o decoración de viviendas. Se anticipa una disminución en el nivel de ventas de vivienda existente durante el mes de Julio del 2006; pero, podría haber una sorpresa con el reporte de un aumento que seria muy bienvenido por el mercado. El precio promedio y los inventarios de vivienda son objeto de una detallada observación por expertos del mercado.
Cabe anotar que el mercado inmobiliario tiene un énfasis local muy importante y cada persona debe reaccionar y ajustar sus gastos de una forma muy personal, aún cuando se tenga el privilegio de analizarlo en una perspectiva global.
Claudia Del Toro es Managing Director de Invest in Miami. Invest in Miami promueve inversión en bienes raíces y la apertura de nuevos negocios en la Ciudad de Miami y Condado Miami-Dade. Para mayor información contacte a
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Por Claudia del Toro Reporte Económico |