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El papel que ocupa la decoración y la ambientación del espacio en el cual vivimos influye en nuestra calidad de vida.
La decoración sigue siendo un arte y recurso estético. Es, sin dudas, nuestro auxiliar para sentirnos bien en los lugares que habitamos. Primeramente debemos tener bien presente nuestros gustos y aspiraciones para el proceso de creación de un ambiente, analizando quienes lo habitan o frecuentan, con el propósito de utilizar los mejores recursos estéticos.
Para llegar a crear un proyecto decorativo, necesitamos tener en cuenta la información referentes a nuestra personalidad; cómo somos, qué esperamos del espacio físico, qué nos hace sentir bien, cuáles son nuestros gustos personales, nuestras aspiraciones, hobbies, actividades o cualquier otra cuestión relacionada a nuestra manera única de elegir la vida; de ser o sentir.
Avanzando en esta idea, comenzamos con el primer principio de decoración: la distribución del espacio, de acuerdo a las masas grandes como muebles, objetos y elementos decorativos como los cuadros que tienen la particularidad de poner un sello muy personal reforzando el estilo decorativo.
Como segundo paso la ubicación de los elementos de acuerdo a los usos, necesidades y circulacion de los habitantes. Posteriormente y como tercer principio, la elección de los colores y texturas que se van a utilizar en las paredes muebles y objetos. El color es un elemento de principal importancia en la decoración. Desde lo estético, hasta la posibilidad de lograr un clima o modificar visualmente el espacio, el color tiene una importancia decisiva, dada por su combinación y aplicación.
Podemos decir que los colores cálidos (amarillos y rojos), por ejemplo, sirven como estimulantes y generan sensación de cercanía, mientras que los colores fríos (azules, verdes y violetas) son colores relajantes y generan sensación de distanciamiento.
En habitaciones grandes los colores cálidos y oscuros ayudan a disminuir visualmente el espacio, en tanto los colores fríos y los tonos claros nos permiten agrandar el lugar. Por último debemos tener presente la iluminacion que ocupa un rol protagónico. El buen uso de la luz permite realzar los efectos decorativos, generar espacios más cálidos y hasta intensificar el valor de muebles y objetos.
Por Paula Franco Arte & Cultura en Miami
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