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Es preocupante la reciente campaña que vienen haciendo algunos articulistas de importantes diarios y comentaristas de cadenas de televisión culpando a Israel como chivo expiatorio de esta grave confrontación de Occidente con el mundo musulmán.
Como todos recordamos, Israel surgió al final de la II Guerra Mundial cuando las potencias vencedoras condujeron a cientos de miles de refugiados judíos a Jordania, entonces un protectorado de la corona británica ocupada por palestinos, el entonces Ministro Inglés Balpour, cedió mediante una Declaración que lleva su nombre, el territorio para el establecimiento del estado de Israel.
Tal y como estamos viendo en Irak, estos personajes del Imperio Inglés a la hora de repartir territorios y crear nuevas naciones muchas veces desconocían los distintos grupos étnicos y las rivalidades religiosas entre territorios limítrofes.
Lo cierto es que los musulmanes siempre han sido guerreros y mujeriegos como su profeta Mahoma, que nunca tuvo menos de una docena de esposas aunque la preferida según los historiadores fue una niña de 15 años de edad; siguiendo las enseñanzas del Corán los musulmanes llegaron a dominar desde el Indo hasta España y con la dinastía Abasi bajo el legendario Califa Harun-al-Rasid desde Damasco entonces capital del Imperio a gran parte del mundo conocido en esta época, pero todo lo fueron perdiendo debido a sus continuas luchas intestinas tribales y entre sectas antagónicas como sucede hoy en Irak entre Sunitas y Chiítas, pero aún así lograron inculcar su fanatismo religioso a pueblos como el Mongol, que bajo Gengis Khan esparció por todo su enorme imperio el islámico entre todas las naciones que habían subyugado.
No es nada fácil lidiar con estos 1,200 millones de musulmanes esparcidos por todo el mundo y aunque menos del 20 por ciento son fundamentalistas como los brutales asesinos seguidores de la secta Al-Qaeda que dirige el tristemente famoso Osama Bin-Laden, no es menos cierto que todos desde niños han sido adoctrinados bajo la disciplina teocrática que rige en la mayoría de estos países y en el subconsciente simpatizan con estos grupos sectarios que han declarado la Guerra a Occidente y que nos consideran a los Estados Unidos como el Gran Satán al que hay que exterminar.
Los titulados especialistas en esta guerra con Irak que pretenden democratizar dicho país a corto plazo por medios pacíficos como son las elecciones democráticas nos lucen muy ilusos, tampoco ilusionarnos con que la muerte de Al-Qaeda, Osama Bin-Laden traería la paz y el final de estos crueles asesinatos a civiles entre ellos cientos de mujeres y niños como esta sucediendo a diario en Irak contra gente de su propia etnia y en Iglesias o Mezquitas de su propia religión, ya esta nombrado el sustituto de Bin-Laden, se nombra Abu Musab al Zarqawi, un egipcio que esta actuando y tampoco se sabe donde se encuentra, como tampoco detuvo un solo instante la matanza de los fanáticos asesinos “Que aquí los medios de comunicación llaman “Insurgentes” ante el propio pueblo norteamericano y de rechazo a los nacionales de Irak.
Veamos cuan poco duró la alegría al conocerse en el mundo occidental la muerte del líder de Al-Qaeda en Irak, nombrado Abu-Musa al Zarqawi, a quien sustituyó Aben Ayub Al-Masri continuando sin tregua los asesinatos a civiles y militares americanos e irakies.
Solo una mano dura como lo hizo el dictador Sadan Husseim reprimiendo y eliminando a sus adversarios y una presión y vigilancia efectiva de las fronteras con Siria, Irán y Arabia Saudita de donde les llegan los equipos bélicos, los explosivos y los recursos económicos podría poner fin a esta matanza cruel de estos fanáticos asesinos y ponerles un “STOP” de una vez y para siempre.
Por José Mármol
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