Nuestro sistema, el Capitalista, sino el mejor, el menos malo, como sentenciara aquel gran estadista Inglés Winston Churchill, la libre empresa, la democracia o elección de los mandatarios por el pueblo, el respeto a la libre expresión y a todos los demás derechos humanos, nos obligan a velar por su permanencia frente a sus eternos enemigos, las dictaduras de izquierdas o derechas, a los fanáticos religiosos Islámicos y los otros no menos intolerantes como son los comunistas.
Pero aquí en los Estados Unidos, en las últimas décadas se ha destacado un supercapitalismo sin aquella doctrina cristiana de compasión por el semejante, tristeza por el dolor ajeno, anhelo de ayudar al desventajado y voluntad de rechazar la codicia, que ya superó este calificativo ahora es la avaricia, $10,000 millones de dólares, $100,000 millones de dólares, y así siguen creciendo fortunas en las manos de un solo hombre o en un pequeño grupo de accionistas de las grandes corporaciones.
Para resquebrajar aún más la decepción popular, la moral nacional y la malversación de fondos públicos ha descendido a los niveles nunca antes vistos.
Afrontamos que el saqueo de 70 años al Seguro Social alcanza los 12 trillones de dólares, y los 40 años al Medicare llega hasta los 2 Trillones de dólares, si a esto le agregamos que nuestro déficit presupuestal es de unos $500,000 millones de dólares anuales y nuestra deuda nacional es de más de 9 Trillones de dólares, ¿Cuál sería la conclusión?
Nuestro país enfrenta una Guerra en Afganistán y otra en Irak y muy probable una mas en Iran, el futuro de los jubilados, los trabajadores que en su mayoría hoy no cubren gastos con dos trabajos y la esposa, laborando 8 horas también con el consiguiente abandono de los hijos, no es nada prometedor.
Existe una remota esperanza el día primero de Julio próximo, el Congreso Nacional discutirá una reforma tributaria, ojalá sea integral, que independice en una Junta Autónoma para que Administre el Seguro Social y el Medicare, que se le devuelvan las sumas despojadas a estos dos servicios sociales, se reforme la escala, se paguen jubilaciones decorosas, que se cubran todos los gastos de atención a la salud incluyendo las medicinas y que sea abolido el Impuesto a la Propiedad Residencial para que nuestros abuelitos y abuelitas puedan morir en paz con el retorno del SUEí‘O AMERICANO.
TODO ESTO ES FACTIBLE LOGRANDO QUE LAS GRANDES CORPORACIONES PAGUEN UN POQUITO EN IMPUESTOS DE LO MUCHO QUE GANAN.
Por José Mármol.
">
Esta dirección de email está siendo protegida de \"spam bots\", necesitas habilitar Javascript para poder verla.
|